¿Es tan buena como recordamos? - Análisis de 'Stranger Things'.
En este último tiempo comenzaron a surgir diferentes noticias sobre la quinta y última temporada de una de las series más importantes de Netflix, Stranger Things. Por lo que me nacieron varias cuestiones, entre ellas, la inquietud de si realmente era tan buena como todos decían y como la recordaba. Y es que pasaron casi 10 años (!!!!) desde que se estreno la serie. Y aquella vez había sido la única vez que vi su primera temporada, por lo que claramente no solo cambié yo y mi percepción del mundo, sino mi capacidad de análisis. No digo que sea mejor o un superdotado en ésta área, sin embargo me gusta creer que durante tantos años de leer y ver cosas algo fui aprendiendo o entrenando. Entre todas estas cuestiones fue que me dispuse a ver Stranger Things completa, o al menos, hasta su cuarta temporada. Y acá estamos, la terminé de ver hace unos instantes. Recién finalizó el último capítulo hasta la fecha (el cual tiene una surrealista duración de dos horas veinte minutos, pero ahondaremos en esto más adelante). El análisis constará de una especie de notas al margen donde desarrollaré alguna que otra idea de forma dispersa, haciendo hincapié en las cuestiones que más llamaron mi atención y cerrando con una especie de análisis de la narrativa de un personaje en particular. Sin más preámbulo...
★Conviene empezar, lógicamente, por el principio. Es decir... la pregunta que dio inicio a toda esta cuestión. ¿Es tan buena como recordaba? La respuesta es un rotundo sí. Definitivamente Stranger Things es una buena serie. Es un producto cuidadísimo en el que se nota todo el cariño que hay detrás, lo cual explicaría la distancia que hay entre la salida de una temporada y la otra. En casi diez años solamente tenemos 4 temporadas. Y en un mundo en el que es todo ahora y ya, esto es una anomalía. Una gran anomalía. Creo que se debe a que todo está milimétricamente pensado y la serie se encarga de hilar de manera perfecta todos los arcos narrativos de los que consta, complejizándose a medida que avanza la trama debido a la bifurcación de la historia en varias subtramas, esto es por la cantidad de personajes que tiene la serie (todos importantes y carismáticos, por cierto). Además de que todo tendrá una respuesta. Desde la pregunta más insignificante respecto al modus operandi del universo fantástico hasta la más relevante. Y por supuesto que llevar a cabo todo esto lleva tiempo, pero es preferible que predomine la calidad antes que la cantidad, ¿cierto?
★Otro tema que trajo la serie a colación fue el de la nostalgia. La catarata de productos que basaron su personalidad en la nostalgia después de la salida de Stranger Things fueron muchísimos. Es como si hubiesen encontrado la olla de oro al final del arcoíris y decidieran vaciarla y explotarla hasta el hartazgo. La diferencia entre la mayoría de estas obras fallidas es que no supieron comprender la verdadera razón de porque Stranger Things es una oda a la nostalgia. La serie utiliza la nostalgia como un recurso narrativo y no meramente estético. Es decir, que sea en los 80's y la infinita cantidad de referencias no son "porque queda lindo". Un ejemplo claro es la utilización del Dungeon&Dragons o la referencia específica a Carrie de Stephen King. Todo lo que le sucede a Eleven en la temporada 4 es por algo y tendrá su conclusión sumamente relevante en el devenir de la historia. Lo mismo sucede con las referencias musicales (Kate Bush, pero lo veremos más adelante) o las referencias a Spielberg. Y hablando de Spielberg... la serie retoma algo muy valioso e importante en las películas de uno de los más grandes directores de la historia, y es que varias de sus historias son tanto para adultos como para niños. Algo que sucede y está llevado muy bien a cabo en la serie. Como ven, las referencias están para hacer mover la historia, ni más ni menos.
★Algo que aprecié mucho a la hora de visualizarla es lo bien dirigida que está. No solo el guion es envidiable en la forma en que está escrito. La dirección de algunos capítulos es buenísima, con muy buenas transiciones y un montaje bastante cuidado y efectivo, sobre todo teniendo en cuenta que a veces estamos siguiendo hasta tres o cuatro hilos narrativos. Hace parecer simple lo complejo ya que entendemos a la perfección en todo momento lo que está sucediendo en la historia. Y esto se debe en parte a que la serie se toma sus tiempos. No apura ni toma decisiones precipitadas. De ahí que no tenga problema en la duración de sus capítulos. La cuarta temporada no tiene un solo capítulo que dure menos de una hora, lo cual es improbable en todos los productos que hay hoy en día. Sin embargo se justifica a la perfección ya que no sobra ni un solo minuto. Todo lo que se nos muestra es por algo y tiene un peso o sentido narrativo, inclusive los momentos en los que la serie decide descansar tienen su relevancia.
★La manera que tiene la serie para reinventarse. En la primera temporada estamos expectantes a saber que es lo que está sucediendo, reina el misterio y por decirlo de alguna manera... es todo más pequeño. En cambio y a medida que avanzan las temporadas se vuelve todo mucho más grande, lo cual es lógico y por un tema de presupuesto. De hecho hubo una situación que me hizo bastante ruido pero que encontré la respuesta rápidamente. El final de la tercera temporada parecía ser un cierre perfecto por lo que me pregunté si ese sería el verdadero final pensado y por cuestiones de Netflix decidieron estirar la serie un poco más. Sin embargo esa respuesta llega inmediatamente en la cuarta temporada. Sí, efectivamente se trata de un final. Pero un final simbólico. A partir de ahora todo va a cambiar. Después de la tercera temporada la serie cambiaría el rumbo. Si bien siempre fue de terror, en este caso la cuarta temporada lo llevaría a otra escala y nivel, siendo además "el principio del fin". Y con esto también llega algo muy valorable: los antagonistas. Son todos geniales y de una gran creatividad, sin embargo Vecna para mí es el punto más alto en esta área. Un villano en toda la regla, tan buen villano que querés siempre que aparezca en escena. Un villano que aporta un peso dramático a la historia implacable.
★La manera que tiene la serie para reinventarse. En la primera temporada estamos expectantes a saber que es lo que está sucediendo, reina el misterio y por decirlo de alguna manera... es todo más pequeño. En cambio y a medida que avanzan las temporadas se vuelve todo mucho más grande, lo cual es lógico y por un tema de presupuesto. De hecho hubo una situación que me hizo bastante ruido pero que encontré la respuesta rápidamente. El final de la tercera temporada parecía ser un cierre perfecto por lo que me pregunté si ese sería el verdadero final pensado y por cuestiones de Netflix decidieron estirar la serie un poco más. Sin embargo esa respuesta llega inmediatamente en la cuarta temporada. Sí, efectivamente se trata de un final. Pero un final simbólico. A partir de ahora todo va a cambiar. Después de la tercera temporada la serie cambiaría el rumbo. Si bien siempre fue de terror, en este caso la cuarta temporada lo llevaría a otra escala y nivel, siendo además "el principio del fin". Y con esto también llega algo muy valorable: los antagonistas. Son todos geniales y de una gran creatividad, sin embargo Vecna para mí es el punto más alto en esta área. Un villano en toda la regla, tan buen villano que querés siempre que aparezca en escena. Un villano que aporta un peso dramático a la historia implacable.
★Y todo lo hablado hasta ahora nos lleva al último punto: el análisis narrativo de uno de sus personajes, Max. Lo que sucede con Max es muy interesante ya que es un mero reflejo de la maduración de la serie, ¿la razón? Mediante su narrativa se hará un gran paralelismo con uno de los grandes males de nuestros tiempos, es decir, la salud mental y su profunda problemática. Ya que ella será elegida y atormentada por Vecna, este ente interdimensional que acecha mediante la psiquis. "Lo que ves no es real" se le dice a Max, quien no duerme, tiene dolores de cabeza y pesadillas. Además se retraerá sobre sí misma y no hablará con nadie hasta que sea prácticamente tarde, siendo los pensamientos suicidas una de las cosas que más la atormentarán junto a la falta de respuestas ante un traumático duelo que está atravesando. Y cuando parece ser tarde la respuesta llegará desde una visita al psiquiátrico. En esta visita Robin y Nancy descubrirán que para recuperar y salvar a Max deberán hacerlo mediante algo que funcione como cable a tierra, en este caso es la canción de Kate Bush, Running Up That Hill (A Deal With God). Canción que habla de hacer un trato con Dios, donde la escena sucede en un cementerio. Siendo además el final de Max una de las cosas más impactantes de toda la serie. Con ella exclamando que está asustada y que no quiere morir mientras Lucas la sostiene con gritos desgarradores de ayuda. Y es que las cosas que llevan a alguien a acabar con su vida no siempre son las pocas ganas de vivir o el no sentir, sino que al contrario, se siente tanto que vivir duele. Y esto le sucede a Max. Sus demonios la empujan al abismo y cuando el abismo llega... aparece el miedo. Quiero vivir, sí, pero no puedo. Y así el mal ya no se siente tan lejano y tan fantástico. Vecna está rondando por cualquier lado, acechando a todos por igual.
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