lo importante, siempre es... no apartar la mirada
Sin querer caer en una perogrullada, pero inevitablemente sucumbiendo ante ella; la vista, desde tiempos inmemoriales, es probablemente el sentido más sacro que tenemos como especie. Millones y millones de años de evolución perfeccionaron a los ojos para ser lo que hoy son. Un órgano tan pero tan perfecto que doscientos años pasaron desde que apareció la primera fotografía y a día de hoy ninguna cámara ha sido capaz de igualar -obviemos, desde ya, cuestiones astronómicas-. Pero el poder de la vista, del ojo, va muchísimo más allá del mero hecho de ser un elemento evolutivo y de supervivencia -lo cual, desde ya, no es poco-. Con la evolución también llega algo nuevo: la mirada. El mayor rasgo de humanidad que tenemos. Qué miro cuando miro, ¿no? La importancia de la mirada yace, principalmente, en su profunda versatilidad para reflejar cuestiones humanas, véase: puede ser peligro, puede ser amor, puede ser odio, puede ser miedo, puede ser desprecio, puede ser ver...