"Domingo de burbujas de neón" - Poemas de un 6/4/2025.
“La cosa”
La cosa así, siempre igual.
Cada día cínicamente cíclico al anterior.
Tocando el vaho de los cuerpos ajenos,
que hiende cada parte del tonto corazón.
Velando nuestro reflejo en ojos sin rostro.
La costumbre de andar en laberintos de lóbregas sábanas.
Abrazando una ciudad que perturba.
Hasta que en la noche más nublada, en el día más frío.
La cosa así, ya no es igual.
La mirada cansada se colma de auras venideras,
distante a todo pretérito circundante y establecido.
Con su altilocuente sonrisa, su rimbombante mirada.
Hizo y deshizo mis miedos sin cederme el control,
provocando la más tierna vorágine.
Y cuando el alba perezca se habrá llevado todo,
dejando no más que las ruinas, la otra ciudad.
Y resulta que pasé tanto tiempo tratando de comprender,
si eras vos, si era yo, si era la casualidad.
Que se me escapó la idea de que podía ser el tiempo,
nuestro tan añorado tiempo.
Y cuando la noche quiera entrar,
vamos a recorrer con el tacto una vez más.
Anhelando desaparecer como aquel crepúsculo,
como si nunca hubiésemos existido.
Porque sería más fácil así,
con la cosa siempre igual.
Porque va a ser más difícil así,
que empiezo a soñarte.
Porque sería más fácil así,
como si nunca hubiese existido.
Porque es más difícil así,
con la cosa ya no siendo nunca más.
“Burbujas de Neón”
Cómo burbujas de neón,
que se deshacen en tortugas marinas.
Suponiendo lo que vendrá,
con un sol naciente en el lado más oscuro de la ciudad.
Eran cuestiones de afecto,
eran cuestiones de creer en algo.
Era todo odio, era todo amor.
Más sólo queda la voz condicionada por el amargo ardor.
Cicatrices que dibujan el mapa,
de aquellas raíces que han de ser arrancadas tiempo atrás.
Porque la inocencia fue el motor,
de todo lo que hoy son lagunas de terror.
Y el alma apretada nos exige una vez más,
dejarlo todo para volver a amar.
O será la eterna enfermedad, que no deja de perpetrar.
Abrazado a una libertad que no deja de menguar.
Entre días colmados de desidia,
entre calles sin nombre cubiertas de vahos ajenos.
Donde la reina está muerta,
donde el rey está muerto.
Por ahí, en tierras lejanas es que se encuentra,
el joven bailando alrededor de la fuente.
Por ahí, en dónde la tortuga marina nace es que se encuentra,
la joven riendo en las puertas del cementerio.
Y por acá nos encontramos nosotros,
rodeados de la más tierna melancolía.
Recorriendo desiertos de miseria,
entendiendo que no podes tenerlo todo,
pero podes tenerme a mí.
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