Esta ciudad no me pertenece.
1.
El olor a frío,las cosas donde ya no están.
La amargura de viejos remordimientos,
una mirada ya muerta.
Hija de un cuerpo agotado,
uno que ya se gastó.
No quiere vagar más.
Porque la no correspondencia...
también hiende al tonto corazón.
Porque lo poco que queda solo busca.
Algo que ha de guiar,
a una nueva tierra,
prometida o no,
a un nuevo lugar.
2.
¿Podrá la borrasca?
Llevarse lo que dejó de existir,
junto a la fría arena,
junto al ocre del bosque.
Uno que frenó en el tiempo,
y sin embargo no existe más.
¿Podrá la borrasca?
Abrazar al viejo,
darme un nuevo día.
Ayudarme a dispersar,
borrando alguna pena.
¿Podrá la borrasca?
Traer tu brisa de un acabado verano,
hacer que me elijas,
aunque sea una noche,
una vez.
¿Podrá la borrasca?
Llevarme lejos,
donde el espacio entre nosotros se borre.
Donde sin pretextos,
elijamos quedarnos.
3.
Esta ciudad no se siente mía,
nada me pertenece.
Mucho menos vos,
mucho menos yo.
¿Pero que podía hacer?
Si te llevaste lo poco que había de mí.
Estrujaste mis costillas,
rompiste mis pies,
arrancaste mis párpados.
Y ahora estático no puedo más que verte,
cada vez mas en la lejanía.
Sin embargo el pavor de lo no dicho,
ese mismo, es el que aplasta la X en mi pecho.
Y así enterré las uñas en la tierra,
y le pedí que por favor...
Se lleve todo lo que queda de mí.
Comentarios
Publicar un comentario