No está bien romper un corazón - Diario del 21/9/2025
Then before you know, you lose some people close.
Forcing you to manage your pace.
Found your capacity for love and tragedy.
Embracing how things always change.
-"Oldies Station", de twenty one pilots
Di varias vueltas sobre como escribir esto. De hecho escribí algo re contra extenso donde me explayaba a mansalva y explicaba detalladamente muchas cosas. Lo borré. Sin embargo me sirvió para darme cuenta de una cosa; estaba haciendo malabares escritos para salir lo mejor parado de todo esto. Ojo, tampoco es que soy la peor escoria que habitó este planeta e hice algo inenarrable, pero genuinamente es algo que me está carcomiendo desde hace un par.
La cuestión y sin tantas vueltas: rompí un corazón. Esto precisamente no es algo malo per se, creo. Ya que lo que en realidad importa en situaciones como éstas son las formas y las razones. Uno nunca busca que las cosas desencadenen en un otro desahuciado, o al menos eso me gusta creer. Lógicamente hay gente para todo. Brevemente, lo que sucedió es que cometí el error garrafal de asumir que había aprendido a no hacer nunca más ciertas cosas después de algún que otro amor fallido de invierno.
En mi propio desahucio, en mi propio andar de corazón agrietado, en mi propio egoísmo inconsciente por protegerme a mí mismo de vaya a saber qué, es que me adentré en un vínculo sin medir ni pensar un segundo en nada. Busqué refugio de mi propia angustia y dolor en alguien más, sin antes sanar lo que dejó un cuerpo ajeno que nunca me correspondió. Sumado a esto es que estuve teniendo una seguidilla de algo así como dos meses con un consumo que no llegó a ser del todo problemático de alcohol pero que sin embargo... estuvo muy cerca de serlo. No voy a entrar en detalles porque tampoco hace falta, solo basta con saber que me empujé a mí mismo a una seguidilla oscurísima que estaba al borde del punto de no retorno. Entonces en esta amalgama de situaciones es que el vínculo se fue gestando y he de decir, muy bonitamente. Hasta que llegó el momento de movernos hacia otro lugar, tocaba que el vínculo avance o crezca. Sea lo que sea que esto signifique -no una relación seria, pero algo más de lo que era-. La cuestión es que cuando llegó la conversación hice algo pésimo y es que no dije nada. Me quedé mudo. Ahí, sentado como un idiota. Debería de haber dicho lo que sea, sin embargo fulminé con un silencio. ¿Lo peor? La otra persona simplemente se paró, me dijo que después hablábamos y se fue.
Ahora bien, creo que mi mayor error fue el de no darme cuenta a tiempo que quizás hacía todo porque se sentía muy bien sentirse apreciado, querido y correspondido. Ojo, que no se malinterprete, no estoy diciendo que por mi parte no existe el aprecio por el otro, sería un error pensar que simplemente lo hacía porque la otra persona me hacía sentir bien con mi ego. Genuinamente hay cariño de por medio. Pero hay veces que... no sé. Hay cosas que simplemente no están destinadas a ser, supongo. No todo termina en buen puerto. Y lo intenté, realmente lo intenté. ¿Pero cómo iba a querer correctamente a alguien si todavía ando vagando por viejas lagunas? Además soy muy partidario de que nadie nunca JAMÁS debe de cargar con la cruz del otro. Y sin darme cuenta de todo esto fue que dejé que todo avance muy deprisa y sin antes ser claro en absolutamente nada -a todo esto, recuerden, además de con el corazón agrietado estaba probablemente en pedo o con resaca-.
¿Y a dónde llegué con todo esto? ¿Alguna conclusión? Descartemos de la ecuación la OBVIEDAD de que para construir algo hay que sanar, creo que un poco parafraseando a Benedetti: siempre cuesta un poquito empezar a sentirse desgraciado. Y ahí estuvo mi error. No quería, me negaba a sentirme desgraciado. Me negaba a volver a mis lóbregos cuarteles de invierno, me negaba a verle adentrarse en la neblina y empezar a recordarle. Para bien o para mal, lo hice. Desde hace cosa de más de una semana estuve atravesando días de terror y otros no tanto. Este fin de semana lo dejé para no moverme de mi departamento, ver películas y tratar de sentir algo que no sea desgracia. Para mi suerte... lo logré. Volví a reír, volvi a llorar y volví a estar un poco cómodo conmigo mismo -no tanto-. Supongo, un poco me reencontré. Un poco volví a las raíces. Volví al campo, al arroyo, a la isla, a los caballos y al viejo puente. Para cerrar, ¿vieron que me dijo que "después habábamos"? Sucedió. Decir que con ésta persona a la que un corazón roto le rompió el corazón quedó todo bien, si hay algo que es, es humana. Por lo que a pesar de tirar alguna lágrima que otra, entristecerse de alguna manera que otra... pudo entender. Cosa que me toca hacer a mí. A veces hay cosas que no están destinadas a ser, trágicamente. No siempre es el momento ni el lugar. Pero bueno, de momento me quedo con que en este preciso instante, en este domingo, estoy donde quiero estar. Aunque recordemos; no está bien romper un corazón. Sea bajo la circunstancia que sea. Y ese, creo, hoy es mi peor pesar.
All your seasick sailors, they're all rowing home.
Your empty-handed army is all going home.
Your lover who just walked out the door,
has taken all his blankets from the floor.
The carpet too is moving under you,
and it's all over now, Baby Blue.
Leave your steppingstones behind there.
Something calls for you.
Forget the dead you've left, they will not follow you.
The vagabond who's rapping at your door,
is standing in the clothes that you once wore
Strike another match, go start anew.
And it's all over now, Baby Blue.
-It's All Over Now, Baby Blue, de Bob Dylan.
Comentarios
Publicar un comentario