Retro: “Verónica: el género como móvil de algo más”.

Bueno, mi historia con Verónica es particular ya que la primera vez que la había visto no me generó mucho. Pasó desapercibida a mis 17 años. Me pareció una película de terror más. Sin embargo con los años la volví a ver y con otra comprensión de las cosas pude entender la gran película que es. La realidad es que a lo largo de mis 25 años el género que más visualicé es el de terror. Desde mis tempranos 10 años (inclusive antes) es que tengo recuerdos de consumir películas del género. Puedo literalmente hacer un historial de mi vida en base a las películas de terror que vi. Pasaba tardes enteras marcando la guía de televisión a las películas que tenían el género "terr.". Así fue que vi cientas de películas de todo tipo. Y bueno, inevitablemente me llevaron a lo que soy hoy. Pero a lo que voy con todo esto es que en el devenir de tantas películas de género, uno termina adentrándose en mundos impensados y cada vez más borders en términos de que hay que escarbar cada vez más y más para encontrar novedad. Hasta que con Verónica me di cuenta de que estaba mal. No importa la novedad. Importa que sea una historia bien contanda, inclusive si es la misma historia que vimos un millón de veces, y mucho mejor, cuando la película es consciente de ello y homenajea a sus grandes influencias. Está todo inventado, sin embargo, todos tenemos diferentes formas de ver el mundo, inclusive, de leer la misma historia. Este análisis es de Febrero de 2022, fue publicado en Séptimo Proyector.

"Por lo general cuando hablamos de grandes películas estamos haciendo referencia a obras en las que cuentan con la condición de narrar una historia principal que a su vez nos está diciendo algo más. Aquello a lo que denominamos subtexto. Aquello que está de alguna forma implícito pero que generalmente no es más que el vivo reflejo de la inquietud en la que su autor se centrará. Tonto es pensar que por ejemplo, “Taxi Driver” es solo una película sobre un taxista. Y si bien la película que compete poco tiene que ver con la obra maestra de Scorsese, comparten esta condición: ambas cuentan algo más entre líneas, está en nosotros decodificar el mensaje.

En este caso estamos hablando de la película del año 2017 y dirigida por Paco Plaza titulada “Verónica”. Es una película pura y exclusivamente de género, que se regodea y se hace a sí misma mediante los vestigios de un terror puramente clásico, de hecho, su trama es la siguiente: “En el Madrid de principios de los años 90, un grupo de amigas realizan una sesión de ouija. Al acabar, una de las adolescentes es poseída por unas presencias sobrenaturales que amenazan con hacerles daño a ella y sus familiares”.

Y es que el director español nos brinda una dirección y construcción del relato puramente clásica, creando escenas llenas de terror y exaltadas de suspenso, haciendo uso de muchos recursos de forma siempre medida. Pero el punto de análisis en el que vamos a centrarnos es el de las problemáticas que busca plasmar Paco Plaza en su historia, siendo en primera instancia el paso de la niñez a la adultez. Uno de los primeros indicios de esto es cuando su autor decide utilizar la canción “Maldito Duende”, de Héroes del Silencio. En esta escena el director nos muestra a Verónica caminando en cámara lenta junto a sus hermanos menores, quienes se dirigen a la escuela. Y acá hay varios puntos a resaltar.
Lo primero a destacar de la elección de dicha canción, es que ya desde su título remite al fantástico. Y por otra parte en esa escena se concentran todas las temáticas de las que tratará la película. Por un lado vemos a la protagonista hacer el papel de madre cuando tiene tan solo 15 años, situación que estará durante toda la película. Los adultos estarán siempre ausentes por lo que obligarán a Verónica a saltarse la adolescencia sin aviso. Pero a su vez dichos adultos la verán como lo que es, una adolescente. Y por esta razón no la tomarán en serio. Y en contraposición no encajará en el entorno adolescente por esta misma cuestión ya que debido a sus responsabilidades adultas será “demasiado grande” para sus amigos. Relegándola a la mera soledad y desentendimiento de todo su entorno, enfrascándola en la oscuridad absoluta. No es casualidad que en la canción elegida (Maldito Duende) una de sus frases más icónicas sea ni más ni menos que “Amanece tan pronto, y yo estoy tan solo”.
Y es que esto es ni más ni menos que el vivo reflejo de la adolescencia. Muchas realidades distintas en la previa inserción “al mundo real” que hacen que todos busquemos encajar en algún lado, pero a veces sucede todo lo contrario. Y he aquí lo traumático de dicha etapa y transición.

Y es que todo esto tendrá repercusión en Verónica, siendo el detonante y posibilitando aquí varias lecturas posibles, como la depresión o los trastornos alimenticios. Ya que nuestra protagonista no come, le cuesta levantarse de la cama, tiene marcas en todo el cuerpo y siente una sombra que la persigue. Y es ahí cuando aparece ese desenlace tan crudo, con una Verónica viéndose distorsionada frente al espejo, creyéndose la única culpable y la única capaz de hacerle frente al demonio, a sus demonios. Y es que pocas cosas pueden ser más terroríficas que la mirada de uno mismo hacia sus adentros, hacia nuestros propios martirios, nuestra propia relegación ante un mundo que por otra parte, nos abandona. El terror está en el cine, está en el mundo y está en nosotros. Ese desenlace anteriormente nombrado, ese crudo desenlace, siempre me hace recordar a la línea final de Kids, de Larry Clark: “¿Qué hicimos?”. Y es que no es más que eso. La conclusión de una serie de cuestiones que nunca atendimos. Está en todos y cada uno de nosotros hacer un mea culpa. Nadie llega al abismo sólo.
Y he aquí una de las grandes virtudes de “Verónica”, como Paco Plaza hace elección y carga con mucho orgullo y respeto la bandera de un género de terror que tantas obras maestras nos brindó. Aquél género tan bastardeado y amado en partes iguales, pero que por lo general y al igual que Verónica, tiende a encontrarse relegado, pero que siempre es móvil de algo más".

Y tantas cosas por decir, tanta charla por aquí.
Si fuera posible escapar de este lugar
.” - Héroes del Silencio.

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